Un conferencista holístico se prepara vibracionalmente antes de montarse en tarima. Necesita concentrarse, estar en alta vibración, equilibrar sus energías y abrir su campo energético para conectar con la audiencia.
En mi experiencia con pequeños y grandes grupos no solo llevo mi laptop. También llevo cuarzos, aceites, mandalas y ejercicios de respiración, porque entendí que no solo voy a impartir una conferencia; voy a sostener un espacio donde pueden ocurrir verdaderos procesos de transformación.
Intenciono mi agua y utilizo una amatista para favorecer la transmutación de energías antes de subir al escenario.
Utilizo aceite esencial de naranja, respiro profundamente y permito que mi estado emocional sea el primer mensaje que reciba la audiencia.
Antes de comenzar hago una oración sencilla para convertirme en un canal de aquello que la audiencia necesita escuchar.
No memorizo discursos. Solo me hago una pregunta: ¿qué necesita sanar esta audiencia?
Prepararse energéticamente es preparar el corazón para servir. Lo que proyectamos nace de nuestro interior y esa coherencia convierte una conferencia en una experiencia transformadora.
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